miércoles, 25 de febrero de 2009

Monólogos y Soliloquios (II)... Recalculándo ruta...

¡Socorroooooooooooo! ¿dónde estoy? ¿cómo salgo de aquí?

Recalculando ruta..... A 300 metros, gire a la derecha

¿A la derecha? ¿dónde? pero si estoy en un camino de vacas estrecho como él solo donde no hay por donde girar, si lo único que puedo hacer es seguir recto y esperar que esto lleve a algún sitio....

¿No os ha pasado nunca? ¿de verdad que no? pues a mi sí, ea.

Las jugarretas del GPS, ese invento diabólico que pierde la señal del satélite cuando más se necesita, esa voz metálica que nos dice continuamente... ¡Ha superado el  límite de velocidad!...¡Recalculándo ruta!...¡A 800 metros, entre en la rotonda, segunda salida!

Lo cierto que nos hacemos dependientes de todo. Antes, ibas a todos lados con el mapa en la guantera. Si te perdías, preguntabas (después de dar 500 vueltas, claro) pero llegabas. Ahora, con la tecnología en nuestras manos es mucho más fácil todo esto. No necesitas mapa, te vale con tu GPS. Eso si, vas conduciéndo y jugándote la vida mientras miras la pantallita para saber que viene una curva a la izquierda, y vas pensando, ¡vaya tela!, ¿cómo sabrá este que ahora viene una curva a la izquierda? ¡pero que listo que es el que lo inventó!, y vas viendo pasar los puntitos, uno a uno.

El GPS es un gran invento para cuando uno va a un sitio de donde no tiene ni idea de cómo llegar. Le haces caso, y llegas. No sabes si de haber conocido la zona hubieras llegado antes o no, pero el caso es que llegas. Lo malo de esto, es que ya lo usamos hasta para ir de nuestra casa al trabajo, camino que conocemos perfectamente, y además vamos retando al aparatito. ¿gire a la izquierda? pero si voy por la paralela a esta llego antes. Y nos gusta oir eso de .. recalculándo ruta. ¡jeje, lo he despistado.!

Y cuando vas a un sitio desconocido, y ves un cartel que indica tu destino a la derecha, y el GPS dice: ¡siga recto!. Entonces empiezas a mosquearte.. ¡este aparato no sabe nada de nada! y sigues las indicaciones del cartel. Al final te das cuenta que te has metido por la autopista de peaje cuando si hubieras seguido las indicaciones del GPS (yo le llamo Marta), no hubiera sido así, que era lo que tú querías hacer.

En fin, que ya no somos nadie sin el maldito aparato.

Bueno, siento tener que terminar esto, pero tengo que ir a comprar tabaco así que voy a ver si soy capaz de encontrar el satélite para que me diga el GPS por donde ir al estanco de la esquina.

NOTA: como siempre, disculpas a todos los que hayan leído esto.

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