El EGO, ese ente abstracto y necesario que todos tenemos en mayor o menor medida.
El EGO tiene dos puntos de vista: el interno y el externo.
El interno es vital, nos ayuda a valorarnos (o sobrevalorarnos) a nosotros mismos. Pero debe ser comedido. Cualquier desproporción nos va a afectar de tal forma que vamos a perder la perspectiva de la realidad.
El externo es un demonio, es un globo que se nos infla a costa de los demás. Y en cuanto los demás dejan de soplar se asfixia, nos mata por dentro, no nos deja dormir ni estar en paz con nosotros mismos y con el mundo.
Nos afecta en las relaciones personales y en ese punto, todo se va a la mierda.
Hay que aprender a pinchar ese globo, a dejarlo que se desinfle, a evitar que nos oprima.
Yo estoy en esa labor, pero ¡cómo cuesta!
EGO, TE ABSOLVO

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