domingo, 18 de febrero de 2018

Recuerdos, tristezas y sueños.


 Recuerdo cuando en cada instante del día estaba yo.
 Recuerdo cuando cada pensamiento llevaba parte de mi. 
 Recuerdo cuando todo era aprovechable.
 Recuerdo cuando sentía que me sentías.
 Recuerdo cuando te sentía.
 Recuerdo tantas cosas...

 Tristeza derivada de los "todo está bien" sin estarlo.
 Tristeza por los sinsentidos que tengo que entender como algo lógico.
 Tristeza de palabras que no suenan ni se sienten como antes.
 Tristeza derivada de darlo todo a pesar de los pesares.
 Tristeza derivada de los sinsabores que conlleva.
 Tristeza que aparece y desaparece como un río.
 Tristeza, simplemente tristeza
  
 Sueño con sentir que me sientes de nuevo
 Sueño con recuperar cada segundo que se ha perdido.
 Sueño con volver a ser quien era.
 Sueño con no sentirte como te siento ahora.
 Sueño con soñar de nuevo a tu lado.
 Sueño con soñar.

 Nunca hay que dejar de soñar.

sábado, 10 de febrero de 2018

Ego, te absolvo


El EGO, ese ente abstracto y necesario que todos tenemos en mayor o menor medida.

El EGO tiene dos puntos de vista: el interno y el externo.

El interno es vital, nos ayuda a valorarnos (o sobrevalorarnos) a nosotros mismos. Pero debe ser comedido. Cualquier desproporción nos va a afectar de tal forma que vamos a perder la perspectiva de la realidad.

El externo es un demonio, es un globo que se nos infla a costa de los demás. Y en cuanto los demás dejan de soplar se asfixia, nos mata por dentro, no nos deja dormir ni estar en paz con nosotros mismos y con el mundo.

Nos afecta en las relaciones personales y en ese punto, todo se va a la mierda.

Hay que aprender a pinchar ese globo, a dejarlo que se desinfle, a evitar que nos oprima.

Yo estoy en esa labor, pero ¡cómo cuesta!
EGO, TE ABSOLVO

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Retomamos?

Hace casi 8 años que no escribo en este blog. ¿Por qué? Pues por nada, simplemente lo dejé de hacer.
Hoy he decidido retomarlo. ¿Para qué? Pues tampoco lo sé.

Han pasado muchas cosas en los últimos años, muchas. Buenas y malas, pero las mejores han venido en los últimos meses.

En estos años he bajado a los infiernos y he subido a las nubes. He pasado por picos, muchos picos, altos y bajos.

Parece que desde hace unos meses la cosa se encarrila, el tren vuelve a traquetear al ritmo que toca.

Quizás Penélope siga esperándome en la estación, o quizás se haya ido. Pero yo seguiré en mi tren, esperando llegar a la estación, impaciente.